

Soy fruto del amor,
de una pasión divina,
me dieron la luz,
me enseñaron el camino.
El sendero señalado
muchas veces lo perdí
pero siempre junto a mí
con la mano tendida los encontré.
Guiaron mis pasos
a través de mí existir,
levantando en mis caídas
el espíritu desmoronado.
Son fuente de mi saber,
cultivaron el jardín
de mi mente y alma
con las flores de su querer.
Mucho tiempo pasó por mí,
hoy en la plenitud de su vivir,
miro y agradezco al cielo
por ser tan incomparables.






Web
master: Carlos A. Ernst (_caes2000_), Montevideo - Uruguay.
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